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entre café y cielos rosados

🌸 Título: “Entre Café y Cielos Rosados”

Capítulo 1: El primer encuentro

Gely odiaba los lunes. Especialmente esos en los que la lluvia llegaba antes que el café. Aquel día, corrió a refugiarse en una pequeña cafetería del centro, con el cabello empapado y el ánimo igual de gris que el cielo.
Carlos, que trabajaba ahí como barista, le ofreció una toalla y una sonrisa.
—Parece que el cielo también necesitaba desahogarse —le dijo, mientras servía un capuchino con un corazón de espuma.
Ella sonrió por primera vez ese día. No lo sabía aún, pero esa sonrisa sería el comienzo de todo.

Capítulo 2: Conversaciones entre tazas

Gely empezó a visitar la cafetería cada mañana. Al principio decía que era “por el café”, pero Carlos ya lo intuía: era por las conversaciones.
Hablaban de todo: de libros, de música, de los sueños que uno guarda para los días valientes.
Una tarde, cuando el sol pintaba el cielo de rosa, él le preguntó:
—¿Qué harías si pudieras detener el tiempo un momento?
—Lo usaría para guardar recuerdos que no quiero que se acaben —respondió ella, sin imaginar que él pensaba exactamente lo mismo.

Capítulo 3: La promesa bajo la lluvia

Un día, Gely llegó a la cafetería, pero Carlos no estaba.
El barista nuevo le contó que él había conseguido una beca para estudiar en otro país.
Cuando salió, empezó a llover, otra vez.
De pronto, Carlos apareció, empapado, con una maleta en la mano.
—No podía irme sin despedirme —dijo jadeando.
Ella lo miró con los ojos llenos de lágrimas y sonrisas.
—Prométeme que volverás —susurró.
—Prometo que esta historia no termina aquí —contestó él.

Capítulo 4: Dos vidas, un mismo cielo

Pasaron los meses. Las videollamadas se convirtieron en cartas, y las cartas en silencios que dolían.
Aun así, Gely nunca dejó de mirar el cielo al atardecer. Siempre lo hacía del mismo tono rosado que aquel día.
Carlos también lo miraba, desde otro continente, imaginando que ella hacía lo mismo.
En la distancia, ambos seguían conectados por un mismo color: el del cielo que los unía.

Capítulo 5: El reencuentro

Tres años después, Gely entró otra vez a la misma cafetería. Todo seguía igual: el aroma, la música, las tazas.
Pidió un capuchino, y cuando le sirvieron la taza, vio un corazón de espuma, igual que el primero.
Levantó la vista.
—Te prometí que volvería —dijo Carlos, sonriendo.
Ella lo abrazó, sin importar las lágrimas ni el café que se enfriaba.
A veces, las mejores historias no necesitan ser perfectas. Solo necesitan dos personas que no se olviden.

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